Muere en Sevilla un hombre al caerle encima un camión mientras lo reparaba
Pese a la intervención de los bomberos, Guardia Civil, sanitarios y Policía Local, el hombre ha muerto a primera hora de la mañana en un cortijo de Villamanrique de la Condesa.
Año 2026.
Día 136.
víctimas laborales.
277.
Oficial a 12/01/26, 006 muertos. Nuestro Diario 005
11ª muerte por cardiopatía. 23 muertos oficialmente.
Oficial a 20/01/26, 012 muertos. Nuestro Diario 012.
Oficial a 02/02/26, 026 muertos. Nuestro Diario 031.
Oficial a 01/03/26, 057 muertos. Nuestro Diario 070.
Oficial a 01/04/26, 090 muertos. Nuestro Diario 137.
Oficial a 01/05/26, 133 muertos. Nuestro Diario 213.
Un accidente laboral en la localidad sevillana de .un hombre ha muerto este sábado 16 de mayo al caerle encima un camión.
El fallecido estaba reparando el vehículo cuando un ciudadano dio la voz de alarma antes de las 8,30 horas, según ha informado el Servicio de Emergencias 112 Andalucía en una nota.
Este primer aviso indicaba que un hombre se encontraba herido en un cortijo. En ese instante, la Sala Coordinadora activó a los Bomberos de Diputación, a la Guardia Civil, al Centro de Emergencias Sanitarias (CES) 061 y a la Policía Local, tal al y como ha concretado la Agencia de Emergencias de Andalucía.
Los sanitarios desplazados al lugar han confirmado el fallecimiento del varón en el mismo lugar del suceso, según ha precisado la entidad adscrita a la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta.
El contexto laboral del accidente ha provocado también la intervención de la Inspección de Trabajo y al Centro de Prevención de Riesgos Laborales para realizar la investigación pertinente.
Diario de un Sindicalista Torpe
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Como diría el escritor John LeCarré, nací en una pequeña ciudad de Alemania, adonde mis padres emigraron, antes de que España fuese desarrollista y se hubiera inventado el turismo y todo el mundo tuviera un seiscientos, que es lo que ahora una mayoría es lo que quiere recordar de la España de Franco.
Volvimos y fijamos nuestra residencia en Alcalá de Henares, de donde, tras la tempranísima muerte de mi padre, nos trasladamos a vivir a Azuqueca, a la última calle del barrio de la Quebradilla, en 1976. Sin embargo, terminé la EGB en el colegio al que iba en Alcalá. Con catorce años, comencé a escribir poesía, y a leerla, lo que era más importante. Mi profesor de Lengua me regaló “Hojas de hierba”, de Walt Whitman, aunque fuera demasiado denso para mi yo de entonces. Cosa que no mucho después me pasó en igual modo cuando leí por primera vez la poesía de Vicente Aleixandre. Sin embargo, Aleixandre representó una iluminación y una identificación que duran hasta hoy.
Con el poeta Fernando Borlán
Con Aleixandre, a cuyo domicilio envié un telegrama de gran pésame cuando murió, en la calle Velintonia, 3, de Madrid (hoy asediada por la desidia de toda institución y autoridad cultural pública o privada), me adentré en la galaxia que supone la Generación del 27: Alberti, Lorca, Salinas… mientras seguía escribiendo poemas de continuo, a lo que me animó a la vez que me abría la puerta a otros muchos autores el profesor del instituto Brianda de Mendoza, Fernando Borlán, quien a su vez era parte del grupo Enjambre de poetas de la ciudad alcarreña. También tiempos de leer a los poetas novísimos de los setenta, y no quiero olvidar a otros poetas que desde muy pronto fueron faros en el mar de la escritura: Pablo Neruda y Miguel Hernández.
En 1984 comencé a colaborar en el semanario, el decano de la provincia, Flores y Abejas, luego El Decano, con noticias del pueblo azudense. Mi primer artículo fue de opinión, sobre los perros de caza que sus dueños mataban cuando ya no les eran útiles, y los colgaban de árboles, cercas y postes, comentando una serie fotográfica de Álvaro Díaz-Villamil, el gran profesional gráfico cuyo nombre lleva un premio de Azuqueca, con todo merecimiento.
Comencé también a colaborar con otros medios, como La Prensa Alcarreña, o puntualmente Ser Guadalajara, después Guadalajara 2000, y en 1988 fui redactor jefe de la revista municipal Azucahica, dirigida por Roberto Mangas. Cuando se cerró temporalmente, antes de iniciar una nueva y diferente etapa, me trasladé a vivir a Alcalá de Henares, donde fui redactor del suplemento informativo de la revista de anuncios clasificados CambiHenares, con el nombre de Crónica del Henares. En Alcalá he vivido veinte años, trabajando como administrativo -también en labores de gestión cultural, como la organización de seminarios y exposiciones-. Sin embargo, dado que casi toda mi familia sigue residiendo y trabajando en Azuqueca, volvía con cierta frecuencia para visitarlos.
Durante la época en que el poeta Borlán ejercía una profunda labor educativa sobre mis conocimientos de la literatura y de la poesía, fundé, junto a un grupo de amigos y amigas escritores de verso y prosa, de pintores y dibujantes, el Grupo Oye, con el que hicimos alguna exposición y lectura de poemas, e incluso publicamos una antología de poemas y relatos, publicado por una institución local. También fue Borlán quien me incluyó en una antología de poetas de Castilla-La Mancha que coordinó en 1989.
En Alcalá publiqué algún poema en revistas y fancines locales, y aunque las pleamares de la vida me llevaron lejos de los cenáculos y bandas literarias, seguí escribiendo, realicé algún recital y gané algún pequeño premio. Y seguí leyendo a los poetas, ampliando mi mirada tanto hacia los clásicos como a los contemporáneos, destacando a Paul Celan, y más recientemente, a Robert Hass.
A finales de 2011 regresé a Azuqueca, y entonces, al recorrer con más calma y en mayor amplitud el pueblo, me sorprendió ver que había habido grandes cambios en la fisonomía de la ahora ciudad, en el sentido de cantidad de vecinos nuevos, y como habían desaparecido muchas imágenes de calles y rincones, para ser reemplazados por otros. De aquel pueblo de nueve mil habitantes, lleno de vaquerías y su enorme fábrica de chimeneas como faros, ahora se había pasado a cerca de cuarenta mil: había nuevos barrios, otros habían crecido enormemente, muchos llenos de chalets adosados y la logística se había erigido en el imperio local. Desde la Quebradilla ya no se veían las imponentes puestas de sol invernales y pictóricas, cuando solo había la Cartonera que, sin embargo, no impedía las vistas que ahora hay que buscar saliendo de la población por los caminos del oeste.
Mi blog poético
Desde hace años creé -diseño webs, entre otras cosas- un blog donde voy subiendo mis poemas, y en el que tengo uno de mis poemarios: https://poesiafelixrodriguezsanz.es/.
El libro -entendido como un grupo de poemas relacionados entre sí- es “Un Packard negro cae”. Otros libros son: “Cuando agoniza el encanto”, y “Las palabras no dichas”. Hace tres años publiqué un poema en la antología “Erotismo poético”, de la editorial Diversidad Literaria, y hace dos participé en un taller sobre la fascinante poesía japonesa, organizado por dos expertas de la página y comunidad “Poémame” (https://comunidad.poemame.com/).
Por último, hay un rasgo vital que influye y trastoca profundamente cualquier biografía, como son ciertas e importantes vicisitudes de salud. En mi caso, que soy enfermo crónico de riñón, sometido primero a largas horas de diálisis, en el hospital de la provincia, y después, transplantado, desde finales de 1988, con tratamientos farmacológicos de por vida y diversas consecuencias que modifican la mirada poética, también, enriqueciéndola.
Y… también leo mucha prosa, criminal, ciencia-ficción, ensayo… pero, como se ha dicho tantas veces, esa es otra historia.
El año pasado perdieron la vida 735 personas trabajando. Es decir, dos personas cada día sufrieron un accidente laboral mortal. Por no hablar de los numerosos casos que terminan en daños irreparables con secuelas para toda una vida. Son cifras que, pese a todos los avances en medidas de seguridad, siguen siendo terribles y no parecen tener una clara mejora. Desde hace unos años, tras dejar atrás las grandes cifras de paro, se ha entrado en una fase meseta, con unos números similares cada año y no se habla mucho de ello. Es algo que se asume que puede pasar, son estadísticas, son muertes aceptadas por el sistema, silenciadas. Personas que mueren en el anonimato haciendo, mayoritariamente, trabajos precarios. De repente, esta semana, a causa de las elecciones andaluzas, el término accidente laboral ha cobrado importancia. Pero no por una buena causa, sino para poner de relieve que no todas las muertes trabajando valen igual.
Todo viene a raíz de la muerte de dos guardias civiles mientras perseguían narcolanchas en Huelva. El Partido Popular, como siempre, ha querido sacar rédito de las víctimas y ha aprovechado un supuesto patinazo de la candidata del PSOE a la presidencia andaluza, quien habló de accidente laboral y no de muerte en acto de servicio. Realmente fue el candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, quien lo dijo y la socialista recogió el guante, pero no es lo importante. La clave es la indignación de la derecha y de los guardias civiles por llamarlo accidente laboral, como si fuera un mero jornalero o un trabajador de la construcción que fallece. Como si no merecieran honores y titulares a página entera. La realidad es que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) no solo tienen el monopolio de la violencia y la ejercen a su antojo, sino que tienen el derecho a fallecer con mayor relevancia, indemnización y heroicidad que el resto de los ciudadanos mientras desarrollan su jornada laboral.
Para tener una mayor calidad democrática y más igualitaria, se deberían quitar ciertos privilegios que tienen algunos servidores públicos. No solo les hacen unas oposiciones mucho más sencillas, sino que no tienen reparo en mejorar sus condiciones laborales siempre que lo piden. Mientras, esta semana hay huelgas educativas en el País Valencià y en Catalunya por el deterioro de un sector que parece que no merece honores ni un trato favorable pese a llevar a cabo una función tan importante. También la sanidad pública adolece. Porque cuando desde las derechas se habla de funcionariado y de lo bien que viven e intentan desmantelarlo, nunca es hacia las FCSE, quienes parece que trabajan en el sector privado o que se merecen todo lo bueno por su labor, supuestamente, fundamental.
Imagino que si fallecen mientras ejecutan un desahucio también merecen honores. Mientras golpean a personas que protestan pacíficamente. Puede que también merezcan una retribución o un homenaje cuando se infiltran en movimientos sociales o en asambleas de profesores. O cuando hacen redadas racistas o ejercen su monopolio de la violencia de manera desmesurada sin demasiada oposición. Sí, también hacen muchas más labores, pero ¿si un policía muere atropellado en un control de tráfico merece mayor reconocimiento y apoyo público que un trabajador que cae de un tejado que estaba reparando? Según la Ley, sí. ¿Es justo? Déjame, al menos, dudarlo.
Mientras se criminaliza a algunos trabajadores públicos a otros se les siguen hinchando a privilegios porque hay una derecha política y mediática que sigue utilizándolos a su antojo. Que dejen los militares de tener una justicia propia o que se derogue la Ley mordaza serían valiosos avances hacia una sociedad más igualitaria y justa. Pero también que la muerte de una temporera valga lo mismo que la de una policía nacional. Pero si desde el Supremo se limitan las inspecciones de trabajo, a quién le va a importar la muerte de un trabajador si nadie controla sus medidas de seguridad. Nadie pondrá una bandera en su ataúd, nadie trasladará su cuerpo al hombro, nadie defenderá su dignidad, nadie le pondrá nombre. No existe. En las 24 horas que durará este artículo en portada fallecerán dos trabajadoras más. Pero recordad que o tienen tricornio o solo son estadísticas. Nada que altere la jornada de reflexión.
El guardia civil muerto en Jerez al ser atropellado mientras auxiliaba a un conductor es Carlos Bellido, que estaba casado y tenía dos hijos pequeños.
En el accidente, ocurrido el pasado viernes, también resultó herido de gravedad otro agente, que se encuentra ingresado en el Hospital.
El conductor del coche que provocó el atropello fue detenido tras el incidente y está siendo investigado, aunque no ha trascendido si finalmente fue puesto a disposición de la Justicia.
Bellido ha recibido durante su funeral, celebrado hoy en Rota (Cádiz), su localidad natal, la Cruz del Mérito de la Orden de la Guardia Civil con distintivo rojo a título póstumo de manos de su directora general, Mercedes González, que acompañó a la viuda del agente fallecido.
JUSAPOL EUSKADI / GUARDIA CIVIL
Un guardia civil muere y otro resulta herido tras ser atropellados en Jerez mientras prestaban servicio El accidente ha tenido lugar en la carretera Nacional IV, en el punto kilométrico 633
El Ejido ha terminado el día de luto oficial por la muerte deJuanje López, guardia civil natural del municipio, en el accidente ocurrido en la madrugada del ...
‘A morir por los dioses’, reflexiones de un sindicalista torpe sobre la polémica generada por las palabras de María Jesús Montero al calificar de ‘accidente laboral’ la muerte de dos guardias civiles mientras perseguían una lancha de narcos
Sinceramente tengo que decirlo, aunque mucha gente no lo va a entender, pero por que no quiera entenderlo.
Creo que tanto el PP como VOX como asociaciones de Policía y Guardia Civil, prensa radio y televisión están sacando los pies del tiesto o dando ostias sin ton ni son o solo por el gusto de darle a la Montero, OJO no la defiendo, defiendo el sentido común.
María Jesús Montero, exministra de Hacienda en el Gobierno de Pedro Sánchez
El único motivo para no llamar siniestro «accidente» laboral ha lo sufrido por dos agentes de la Guardia Civil en Huelva es que de facto no son trabajadores si no militares, (curiosamente en otras circunstancias cuando hablamos de militares de tierra, mar o aire muertos en distintos momentos, maniobras etc, siempre se les añade y suma como siniestro «accidente laboral» incluso por parte de sus propios mandos, sin que esto suponga ningún problema en absoluto y mucho menos ríos de tinta.)
Sobre el caso que nos ocupa no se les aplica las mismas ordenanzas y leyes que a cualquier trabajador por lo tanto lo más justo seria decir muertos en acto de servicio en siniestro «o accidente», por que independientemente de la labor que desarrollaban sí fue un «accidente» siniestro o como leches llaman ustedes al choque entre dos patrulleras de la Guardia Civil, no contra los narcotraficantes, no embestidos para asesinarlos, en acto de servicio, sí. pero no deja de ser un «accidente» Siniestro en su «trabajo» o riesgo específico del cargo.
Ayer día trece mantuve no una ni dos sino tres conversaciones con distintos interlocutores, por más que yo intentaba razonar mi postura en dos de esas conversaciones me derivaban a términos políticos y por más que yo insistía en que ni defendía a una ni estaba contra otros sino que simplemente después de más de una década de difundir siniestros laborales a diario de todo tipo, el término exacto para definir lo ocurrido a los dos agentes de la Guardia Civil en Huelva era y es siniestro laboral, o como dice mal dicho el común, accidente laboral.
Que políticos del PP y de VOX se hayan tirado a la yugular de la señora Montero hasta el punto de que dicen ha rectificado y diga que murieron en acto de servicio y no en un «accidente laboral» puede tener su ilógica con la cosa de las votaciones del domingo, es algo anormal que ciertos buitres no se estén con remilgos.
Pero lo que excede a la ilógica común y consentida a ciertos políticos generalmente de derechas y extrema derecha de este santo país es que asociaciones profesionales policiales y de la Guardia Civil se hayan confabulado para afear la utilización de la palabra Accidente laboral que según parece «frivoliza la muerte de dichos agentes» tocaros los higadillos, ahora resulta que decir «accidente laboral» es frivolizar. 273 trabajadores muertos en eso «mal llamado accidente laboral» en lo que va de año y resulta ahora que decir accidente laboral es frivolizar.
Pues están tardando todos los sindicatos OBREROS, en hacer correr ríos de tintas y pedir que se retire eso de que decir «Accidente laboral» sea frivolizar. 273 trabajadores muertos así lo demandan.
No digo más porque me da igual solo lean lo que sigue y piensen lo que les salga de las mismas narices, eso sí recordarles que la Guardia Civil es un cuerpo militar dentro de una sociedad civil que cumple fiel y con honor su trabajo.
A pesar de no cumplir normativas de seguridad y prevención de riesgos laborales ni normativa laboral.
El último debate televisado por Canal Sur, con el protagonismo de fondo de las próximas elecciones andaluzas, ha viralizado una frase: la de la candidata del PSOE a la Junta, María Jesús Montero, quien en un momento dado del programa daba sus condolencias a las familias de Jerónimo y Germán —los dos guardias civiles que perdieron la vida la semana pasada en la costa de Huelva, persiguiendo a una lancha de narcotraficantes—.
Después:
En su primer turno de palabra, la exvicepresidenta del Gobierno añadió: “los accidentes laborales tienen que ser una prioridad. Hay trabajadores que fallecen por el simple hecho de ganarse la vida. Por lo tanto, todos tenemos que aliarnos contra esa lacra de los accidentes laborales”minuto 22 en la emisión de Canal Sur. Inmediatamente, Montero habló de los buenos datos macroeconómicos, «gracias a las medidas impulsadas por el Gobierno de España».
1.- CONCEPTO LEGAL DE ACCIDENTE EN ACTO DE SERVICIO.
Con el presente artículo lo que se pretende de una manera muy sucinta es delimitar y precisar qué es el accidente en acto de servicio en el ámbito militar. Como punto de partida tenemos el Artículo 34.1 del Texto Refundido de la Ley de Derechos Pasivos del Personal Militar y asimilado de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y Policía Armada, el cual fue aprobado por Decreto 1211/1972, de 13 de abril, en el cual se indica textualmente que
“El personal comprendido en esta Ley, cualquiera que sea el tiempo de servicios prestados, que se inutilice, fallezca o desaparezca en acto de servicio o con ocasión o como consecuencia de él, sea por accidente o riesgo específico del cargo, causará en su favor o en de sus familiares una pensión de igual cuantía que la totalidad de la base reguladora establecida en el artículo 21 de este texto, a no ser que ingrese en el Benemérito Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria.
Eduardo Sánchez Baranda
” Dicho artículo tenemos que ponerlo en relación con el Artículo 47 del Real Decreto Legislativo 670/1987, de 30 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de Ley de Clases Pasivas del Estado, el cual constituye el marco legal de los requisitos para el reconocimiento de derechos pasivos extraordinarios por inutilidad permanente o fallecimiento en acto de servicio, en el presente caso, de los miembros de las FAS.
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