El marido de una de las víctimas de la tragedia de Urda: «Estos son los muertos de la sociedad en la que estamos viviendo»
| 16 muertes por cardio en el diario 145 muertes oficialmente |

Toledo
Javier Barrio apenas podía contener las lágrimas cuando decidió ponerse delante de los micrófonos de las decenas de medios que se agolpan a las puertas de la Casa Sacerdotal de Toledo, donde se alojan los familiares de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda el pasado 28 de octubre. Su mujer, Carmen de Santa Ana, viajaba en uno de los trenes siniestrados. Javier explica que ha decidido dar un paso al frente porque él también es periodista y «entiendo vuestro trabajo».
Frente a las cámaras, intenta mantener una entereza que contrasta con el sufrimiento que está atravesando estos días. Lleva dos días llorando, reconoce, acompañado de sus dos hijos, que «me están apoyando mucho en estos momentos tan malos». Pero, en medio del dolor, ha encontrado fuerzas para trasladar un mensaje a la sociedad que va mucho más allá de su tragedia personal: «Estamos viviendo la peor época del capitalismo con prisas».
Carmen viajaba en el vagón 7 del tren siniestrado. Trabajaba como alta directiva en una empresa de grandes almacenes y éste era su último viaje de trabajo antes de su jubilación. Su fallecimiento está pendiente únicamente de la expedición del certificado oficial, según las palabras del propio Javier: «Soy familiar de una mujer fallecida a la que solo falta que se le ponga el certificado de fallecimiento».
Javier, al igual que el resto de familiares alojados en la Casa Sacerdotal, acaba de mantener una reunión informativa con agentes de la Guardia Civil donde les han dicho que el número de familias que están en este centro «son los mismos cuerpos que hay en la morgue». «Estos muertos son los muertos de toda la sociedad, del tipo de sociedad en la que estamos viviendo todos», afirmó con contundencia. Su denuncia apuntó directamente a un modelo económico y laboral que, según sus palabras, ha convertido la velocidad y la productividad en prioridades absolutas. Lo llamó «el capitalismo con prisas».
«El trabajo que hacían tres, ahora lo hace uno nada más», denunció. Y puso como ejemplo el sector en el que trabajaba Carmen, aunque quiso dejar claro que no consideraba que se tratara de un problema exclusivo de una compañía. «El 100% de las empresas españolas lo hacen, el 100% de las empresas en el mundo lo hacen», sostuvo.



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