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domingo, 14 de marzo de 2021

In memoriam. Los que se fueron sin poder despedirse.

 

Los que se fueron sin poder despedirse

Diario sanitario.

Santos Julián González Martínez.El médico Santos Julián González llevaba dos semanas regresando a su casa muy tarde. A su centro de salud albaceteño no paraban de llegar pacientes con síntomas inusuales. «Esto se está yendo de las manos», repetía preocupado después de jornadas laborales extenuantes. Hasta que el 12 de marzo llegó a su casa agotado y enfermo. Sabía qué le pasaba, porque se aisló y dio a su familia las instrucciones para que nadie se contagiara. «Una mascarilla le habría salvado la vida», se repite hoy una y otra vez su mujer. Pero no la tuvo. Dieciséis días después, moría, dejando a su mujer y a sus tres hijos sumidos en un dolor que no han superado. Dos días después de su muerte, su hija pequeña, Lucía, cumplía 15 años confinada y sin su padre. Más de un centenar de médicos en España, 16 en Castilla-La Mancha, han muerto por enfrentarse al coronavirus. Las estadísticas ‘oficiales’ atribuyen al COVID más de 72.000 muertes en España, más de 5.700 en Castilla-La Mancha y cerca de 900 en Albacete. Pero detrás de las cifras hay personas e historias desgarradoras.

  • Sara Bravo López.
  • José R. Izquierdo Sanz.
  • Carlos Torres del Pozo.
  • Carlos de Aragón Amunariz.
  • Jesús Montarroso Martín.
  • César A. Cueva Alcántara.
  • Samir Assi Mouselli.
  • Héctor Garrido Vecino.
  • Ricardo Pérez Flores.
  • José M. Iriarte Osa.
  • Leonardo Dante González Quirós.
  • Miguel A. Peiteado Martínez.
  • Francisco Tejero González.
  • Federico Domínguez Santurino.
  • Ana Figueras Juárez.
Santos Julián González médico

El Dr Santos Julián González fallecía el 28 de marzo

Fue el primer médico que moría víctima del coronavirus en Castilla-La Mancha

«Una mascarilla le habría salvado la vida»

Al médico Santos Julián González Martínez se lo llevó el 112 de su casa el 16 de marzo. Después de pasar 14 horas en Urgencias, cuando ingresó en planta, pidió a su familia agua, porque tal era el caos que las manos no daban ni para saciar la sed. El mayor de sus hijos, que es enfermero y fisioterapeuta, se enfundó en bolsas de basura y fue a llevarle una botella y un bocadillo. El 28 de marzo, su mujer, Mayte Serrano, recibía por teléfono la noticia del fallecimiento. El Dr González Martínez se convertía en el primer médico que moría de coronavirus en Castilla-La Mancha. Trabajó en su centro de salud de Albacete hasta el último momento, desprotegido y alarmado por la sintomatología que veía en sus pacientes.

«Esto nos ha destrozado la vida. Me queda el dolor de no habernos despedido». A la mujer del Dr Santos Julián González aún le cuesta asumir que su marido, con 62 años, fuerte, deportista, cuidadoso con la alimentación y la higiene hasta el extremo, no esté porque se contagió del coronavirus al desvivirse por sus pacientes.


«Cuando llegó la ambulancia, no nos pudimos acercar para despedirnos, ni un beso, ni un abrazo y nos quedó una sensación de abandono, de frustración, de soledad, de angustia…no podíamos estar con él, ni acompañarlo, él que siempre estaba con nosotros. Fue horroroso, cruel», cuenta su mujer en la revista del Colegio de Médicos de Albacete.El jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de Hellín, el Dr Ricardo Fernández, escribiría en mayo que nunca se había enfrentado a una enfermedad tan inhumana. Y es que la mujer de Santos Julián no se puede quitar de la cabeza cómo se tuvo que marchar su marido al hospital, sin un abrazo, sin la compañía de su familia, cómo, cada vez que sonaba el teléfono, le daba un vuelco el corazón.


Detrás de 

las estadísticas

Su historia es la de miles de personas que se han perdido entre las estadísticas, pero que tenían una familia y un futuro. Humilde, trabajador, cercano y familiar, Santos Julián González se contagió trabajando. Uno de sus hijos, enfermero y fisioterapeuta, está trabajando; el segundo, acabando farmacia y su hija pequeña empezará pronto Bachillerato. Después de toda una vida de trabajo y estudio, tras once años yendo y viniendo a diario a Alicante, le tocaba disfrutar de la madurez y de la nueva etapa de sus hijos. Sin embargo, marzo de 2020 inició una escalada de miles de muertes que ha roto a familias enteras.

Santos Julián González médico
Santos Julián, el tercero por la derecha, en una imagen de archivo junto a sus compañeros del centro de salud Zona 8 de Albacete.

«Viene algo que no me gusta»

Natural del pueblo albaceteño de Liétor, en otras circunstancias la iglesia se habría quedado pequeña para despedir a un médico para el que el apelativo de santo iba más allá del nombre. Desde sus compañeros de estudios en Escolapios hasta los de carrera en Murcia o los de Alicante, donde fue jefe de Prevención de la Seguridad Social, lamentan la pérdida de un compañero, cercano y trabajador, que siempre tenía una palabra amable. Para sus compañeros tanto del Colegio de Médicos, donde era secretario, como del centro de salud, él era la definición de bondad.

«Viene algo que no me gusta», decía Santos Julián González a finales de diciembre. Y tres meses después su mujer rezaba una y otra vez para que sobreviviera a un coronavirus que había confinado a España. Pasadas las tres de la madrugada, sonó el teléfono. Mayte pensaba que llamaban del Hospital General de Albacete porque lo habían extubado, pero había fallecido.

Santos Julián González médico
Santos Julián González junto a su mujer.

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