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viernes, 15 de julio de 2016

Es licito contratar a empresas sobornadoras, Azuqueca lo hace.

ESPAÑA

Investigación.

La trama de Arístegui y De la Serna sobornó a un hombre de Buteflika


El ex embajador Gustavo de Arístegui, tras declarar hace dos meses en la AN. BERNARDO DÍAZ
Ya lo reconoció en una entrevista el agente en Argelia de Arístegui y De la Serna: «A veces hay que engrasar». Y él engrasó a varios, y en concreto a un diputado argelino que además dirigió la campaña de Buteflika en 2014. La Policía ya ha hallado pequeños pagos realizados a través de Western Union, presuntamente a familiares de funcionarios argelinos, para agilizar dos contratos a Elecnor, trabajo por el que los ex políticos del PP cobraban espléndidas comisiones.

La trama de Gustavo de Arístegui y Pedro Gómez de la Serna sobornó a Omar Alilat, diputado argelino y jefe de campaña del propio presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, según han logrado establecer los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef).

Alilat, afincado en Francia desde hace años y acusado de corrupción en su país por presunto desfalco -aunque protegido por inmunidad parlamentaria-, recibió al menos dos transferencias de dinero en diciembre de 2011, en París, enviadas por el agente y conseguidor en Argelia de la organización de Arístegui y De la Serna, el empresario Cristóbal Tomé.

El dinero, aflorado tras una petición policial a Western Union, habría servido para que la firma española Elecnor, que llevaba meses pagando suculentas igualas a los dos políticos, lograra agilizar dos contratos públicos en Argelia: la construcción de un tranvía en Ouargla, y una canalización de aguas en otro enclave, Souk Tleta.

El hallazgo permite a la investigación, impulsada por la Fiscalía Anticorrupción y dirigida en la Audiencia Nacional por el juez José de la Mata, cerrar el círculo por uno de los lados más complejos. Pese a asegurar tanto Arístegui como De la Serna que su negocio era legal, el soborno y el tráfico de influencias emerge, como creían desde un principio los investigadores y como publicó EL MUNDO en diciembre pasado, como pieza clave del engranaje.

Cristóbal Tomé, empresario español afincado en Argelia desde hacía más de 25 años, ya admitió a este periódico en diciembre que parte de su trabajo consistía en «engrasar» para conseguir que sus intermediaciones fructificaran. También se publicó en este periódico una carta enviada por él a De la Serna durante los meses clave para la consecución de los contratos con Elecnor. En la misiva, Tomé cometía un error imperdonable en manejos de este tipo: ponía el delito, el cohecho, por escrito.

«Como hasta la fecha no hemos cobrado y antes de tomar una decisión que nos pueda perjudicar, me dirijo a ti a ver qué solución le damos», reza el párrafo central. «A pesar de que me digas que en Elecnor están enfadados por los avances [anticipos económicos] que nos han hecho, me permito recordarte que estos avances han servido para hacer avanzar el bloqueo a lo que estaban sometido, y cuando quieras y con mucho gusto te enseño los justificantes de envío de dinero, lamayor parte por Western Union a Francia y destinado a familiares de los directivos de la empresa estatal. Como comprenderás te los puedo enseñar, pero no darte copias que puedan perjudicar a dichas personas».

Las cantidades que la Policía ha descubierto son bajas, apenas unos miles de euros y no más de 1.000 de ellos para Alilat (en dos pagos, a direcciones de París los días 3 y 5 de diciembre de 2011), pero consistirían en la punta del iceberg del negocio comisionista para la investigación, en la que se estima que los sobornos más contundentes tuvieron que ser millonarios por serlo también los contratos: el contrato del tranvía era de 230 millones y de la canalización de aguas la trama esperaba obtener 1,2 millones, como publicó este diario.

El conseguidor murió

El destino quiso que Tomé, enfermo desde hacía un tiempo, falleciera pocos meses después del estallido del caso Arístegui-De la Serna, bautizado operación Remy por los agentes de la Udef en honor de Remy Danton, el personaje de un lobbista sin escrúpulos de la serie televisiva House of Cards.
Según se ha publicado en medios argelinos, la Fiscalía de este país denunció en marzo de 2015 que Omar Alilat se habría apropiado de un préstamo del autóctono Banco del Desarrollo Rural a una sociedad suya y posteriormente disuelta, denominada Carrefour Distribution. Entonces, los medios argelinos presentaban al personaje como diputado, jefe de campaña en las elecciones argelinas del presidente, Abdelaziz Bouteflika, en el poder desde 1999. Además, Alilat está considerado "muy próximo" al ministro de Industria y Minas, Abdesselam Bouchouareb.

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