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jueves, 1 de octubre de 2015

Crecer como pueblo, si pero a costa de qué.

Ochocientos euros por jornadas de diez horas instalando internet.

Miles de empleados de contratas y subcontratas de Telefónica mantienen una huelga indefinida para pedir condiciones laborales dignas

Denuncian la precarización que, dicen, se agravará con el contrato marco que la multinacional acaba de renovar con sus contratas

La compañía asegura que la renovación ha impedido que el sector entre en una guerra de precios que hubiera perjudicado a los trabajadores

Los técnicos de la subcontrata de Telefónica se manifiestan por sus malas condiciones \ Foto: A. Navarro
Manifestación de los técnicos esta semana en Madrid. Foto: Alejandro Navarro

Contratos de dos horas que se convierten en diez, pero no sobre el papel.

Trabajadores y autónomos que ponen sus coches, herramientas, ordenadores y teléfonos para hacer su trabajo. 

Salarios de apenas mil euros, a los que muchos tienen que descontar impuestos y Seguridad Social. 

Miles de trabajadores de contratas y subcontratas de Telefónica –muchos, autónomos– mantienen una huelga indefinida para protestar por sus condiciones laborales y pedir la derogación del convenio marco que la multinacional acaba de renovar y que abarata el precio de los servicios que prestan estas empresas externas.

Telefónica lleva años subcontratando buena parte del trabajo de instalación y mantenimiento de líneas.  
Sus contratas son diez grandes empresas, entre las que se encuentran, por ejemplo, Cobra (filial de ACS), Elecnor, Cotronic o Dominion. Estas, a su vez, subcontratan muchos servicios a empresas que acaban recurriendo a otras o bien directamente a autónomos.

En esta maraña de subcontrataciones, las condiciones laborales se resienten. "Todo es precario y hay una gran falta de legalidad. Es alucinante que una empresa como Telefónica, con los beneficios que tiene, haga y permita esto", dice Isabel Rodríguez, secretaria general de Alternativa Sindical de Trabajadores (AST), la central que amparó las primeras concentraciones y convocó la primera huelga, que se celebró en Madrid.

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